Cuestionario
Un poema publicado en la revista Casapaís nº 16 junio de 2025 - Oración inicial
Índice:
1-Cuestionario al padre
2-Cuestionario al profesor
3-Cuestionario para escribir
4-Cuestionario al marido
A-Repositorio de respuestas
1-Cuestionario al padre:
Papá, ¿tú quién eres?
Papá, ¿qué hay ahí fuera?
Papá, ¿cuánto vamos a jugar juntos?
Papá, ¿afuera (también) es todo mar?
Papá, ¿dónde vamos a vivir?
Papá, ¿puedo ser amiga de las plantas?
Papá, ¿cómo se habla con la gente?
Papá, ¿para qué sirve el cole?
Papá, ¿por qué no vamos desnudos en verano?
Papá, ¿a quién le tengo que dar besos?
Papá, ¿podemos vivir en la playa?
Papá, ¿podría tener más padres? ¿Y ninguno?
Papá, ¿dónde podría encontrar animales que hablan?
Papá, ¿por qué no se caen los aviones? ¿Y por qué flotan los barcos? ¿Y por qué los coches no se funden con el asfalto?
¿Qué son las estrellas?
¿Y dónde acaba el cielo?
Papá, ¿cómo termina la vida?
Papá, ¿qué vamos a hacer estos años? ¿Jugar juntos?
Papá, ¿podemos jugar?
Papá, ¿tú por qué eres mi papá?
2-Cuestionario al profesor:
Profesor, ¿puedo ir al baño?
Profesor, ¿por qué gritas?
Profesor, ¿estás triste? ¿Te duele algo?
Profe, ¿tú cómo eras en clase?
Profe, ¿tú por qué eres profe?
Profe, ¿estás casado?
Profe, ¿esto para qué sirve?
Profe, ¿tú sales de fiesta?
Profe, ¿nos vamos de cañas?
Profe, ¿quién es Foucault? ¿y Benjamin? ¿y la maravillosa monja marxista Sime Weil? ¿Y por qué te gustan tanto y los lees tanto en clase si no se entiende nada?
¿Y por qué nunca nos lees a ese tal Baudelaire del que hablas tanto?
Profe, ¿cuál era la web para interpretar cuadros?
Profe, ¿qué hacemos aquí?
Profe, ¿por qué no nos vamos?
3-Cuestionario para escribir:
¿Qué escribir?
¿De qué escribir?
¿Cómo escribir?
¿Para qué escribir?
¿A quién escribir?
¿Dónde escribir?
¿En qué idioma escribir?
¿En qué género escribir?
¿En qué registro escribir?
¿Escribir para contar algo?
¿Escribir para explicar algo?
¿Escribir para denunciar algo?
¿Escribir para alabar algo?
¿Escribir para adornar algo?
¿Escribir para preguntar algo?
¿Escribir para cantar algo?
¿Escribir para cantar?
¿Escribir para pintar?
¿Escribir para pensar?
¿Escribir para destruir?
¿Escribir para no escribir?
¿Escribir para dejar de escribir?
¿Escribir para poder escribir?
4-Cuestionario del marido:
¿Cómo podríamos hacer para que esto que sentimos hoy que nos casamos siga dando sentido a una vida entera juntos compartiendo vida, tiempo y espacio?
¿Qué es lo más importante que sientes que te he dado o te doy o te hizo optar por parar aquí, conmigo?
¿Qué es lo más importante que tú me haces sentir o me das y me hace optar por quedarme aquí, contigo?
¿Qué habrá que cambiar dentro de unos años para no cambiarnos nosotros, el uno al otro, por otros?
¿Qué nos hace amarnos tanto y ser los mejores, la pareja que más disfruta, se entiende y se quiere, la única que sabe follar, y estar callados, poco, y discutir tanto y tan bien, y en nuestro caso, no como el resto, que están equivocados, sino, en nuestro caso, de verdad?
¿Crees que podríamos cambiar la decoración del salón?
¿Prefieres que empecemos a cenar verdura, ensaladas y legumbres a diario?
¿Y si tenemos otra hija?
¿Crees que cuando seamos ancianos follaremos? ¿Follan los ancianos? ¿A partir de qué edad no? ¿O a partir de qué edad sí, claro?
¿Cuál es tu recuerdo favorito juntos?
¿Cuál es nuestra foto favorita juntos?
¿Qué harías si solo nos quedara un día juntos?
¿Damos un paseo?
¿Un café?
¿Me darías un beso?
¿Por favor?
¿Qué querrías hacer si ahora, tras tantos años, nos reencontramos?
A-Repositorio de respuestas1:
Yo, después de muchos años de optar por Dionisos, he terminado reconociéndome apolíneo.
Y yo creo que la salita de espera desde donde planear nuevos desórdenes, contra lo que uno cree, es la sala apolínea, no es la sala dionisíaca, sobre todo porque Apolo está totalmente desvirtuado ahora.
Muchas veces me he planteado hasta qué punto el placer no nos lleva, a la larga, irremisiblemente hacia el crimen.
Baudelaire tiene un verso maravilloso al respecto, que creo que está en el poema “El viaje”, cuando habla del tedio, que dice: Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento.
En ese oasis se producen los actos más inhumanos, más bestiales, más repulsivos para cualquier tipo de ética, pero que a la vez nos conceden, esos actos, un instante de soberanía, ¿sí?, de soberanía total, y ese instante de soberanía nos arranca del aburrimiento.
Que viene a ser, más o menos, como si consideráramos el orgasmo como una espada, pero una espada no para hacernos el harakiri nosotros, sino para cortar la cabeza de la pareja, lo cual es, se vea por dónde se vea, algo espantoso.
El problema grande es el problema de la culpa, cómo hacer para escapar de la culpa.
La verdad es que si yo tardara tanto tiempo en escribir una novela probablemente dejaría de escribir.
Si yo tuviera mucho dinero, escribiría, no una novela, un poema al año, que me parece la cifra exacta, y la cifra más, más… bueno, finalmente, más pedante de todas. Un poema al año por dios… ideal.
Yo tardo muchísimo menos en escribir, y me encomiendo a flash, que flash es el dios de la velocidad.
Yo creo que se puede corregir toda una vida, pero no se puede escribir tanto tiempo. Corregir sí, escribir jamás.
Al menos no creo que valga la pena.
O sí.
Hay casos donde sí vale la pena. Pero son casos excepcionales.
Es decir, ¿qué es más importante? ¿La cantidad de años que Joyce dedica a Finnegans Wake o Faulkner que cada dos años sacaba una novela?, y una novela gruesa además. Hay quienes podrían decir que es mucho más importante Finnegans Wake, pero hay quienes podrían decir con la misma certeza seguramente que la obra completa de Faulkner es más importante que Finnegans Wake.
En cualquier caso no son más que aspectos muy, muy secundarios de la cocina literaria.
Mi novelista favorito es Stendhal, para mí es el más grande.
Stendhal tardó 53 días en escribir la Cartuja de Parma, eso es ser un novelista.
Claro, luego uno puede decir: para escribir La Cartuja de Parma, Stendhal tuvo que vivir muchos años.
Evidente, para escribir cualquier cosa uno tiene que vivir muchos años.
O ni siquiera muchos años.
Una temporada en el infierno, de Rimbaud, que creo que la escribió en una semana, aunque es mucho más corta que La Cartuja de Parma, Rimbaud tiene 17 años.
Tampoco es necesario
En fin, yo creo que son problemas nimios.
¿Y sobre cómo escribo?, pues escribo como buenamente puedo.
Yo soy una persona que está enferma y que además noto que me estoy olvidando cada vez de más palabras, pero todo eso se puede resolver con un diccionario. Uno escribe como puede, como puede, en cualquier lugar, eso es lo de menos.
Ah, yo creo que todos los hombres en general somos sodomitas.
Porque, contra lo que se suele creer, de Sodoma escaparon muchos más que Lot y sus hijas.
Yo creo que todos, todos somos sodomitas. Las mujeres, los hombres, los niños, los perros, los gatos, las palomas. Todos, todos somos sodomitas.
El problema no es si ser sodomita o no ser sodomita. El problema, básicamente, finalmente, y casi siempre, es qué hacer con el horror.
El problema es un problema moral.
Todo lo que está en el cuerpo es para algo, y generalmente para más de una cosa.
Es una novela que tiene las 1400 páginas y aún no ha finalizado la novela.
Lo que pasa es que una novela, más páginas tenga, hay un momento que te conviertes en adicto a los personajes, a las facilidades que el texto te está dando, facilidades que al principio eran imposibilidades, y esa adicción, esa especie de politoxicomanía, por tus propios personajes, y por lo que les empieza a suceder a todos, se te escapa un poco de las manos. Muy poco, ¿eh?, pero se te escapa un poco de las manos.
En esta novela hay dos niños, que son dos hijos de una torturadora. Y uno de ellos, aparentemente no se da cuenta de nada, pero otro, que seguramente tampoco se da cuenta, siente, o presiente el horror que se vive en su casa.
Yo como padre de dos niños nada más, reacciono como cualquier padre, simplemente con miedo.
Yo quiero evitarle a mis hijos cualquier ofensa, cualquier cosa mala a ellos.
Es lo normal, un padre no quiero que sus hijos sufran.
O es casi lo normal.
Y creo que el problema es irresoluble.
Y que allí radica precisamente la pureza, o la pretendida pureza, que uno pueda traducir en amor paternofilial. Saber que todo ese amor finalmente es inútil, ¿sí?, inútil en términos absolutos.
Porque tú amas a tus hijos, pero tú sabes que están los hijos de los otros. Que eso es algo que produce el niño. El niño abre la perspectiva al otro infantil, ¿sí?
Así como el conocimiento o como el amor te abre la perspectiva visual al otro, al otro que es tu igual.
El niño te la abre, pero te la abre con respecto a los otros niños, y tú sabes que hay otros niños que están muriendo de Sida en África, que son huérfanos, que están siendo violados, martirizados… en fin, toda la gama del horror posible.
Y además sabes que es irresoluble, ¿sí?, irresoluble al menos de una manera práctica, que no puedes hacer nada.
Pero que eso no impide, el no poder hacer nada no impide el que te sientas culpable, porque tal vez lo mejor es sentirse culpable.
A mí hay algo, una de las pocas cosas que me gusta, de la religión judeo-cristiana, es el sentimiento de culpa, ¿sí? Yo creo que es buenísimo el sentimiento de culpa, y es buenísimo que vayamos con esa joroba, y que carguemos esa joroba. Esa joroba probablemente se deshaga sola, o no, sola no, sin duda no, pero se deshará de aquí a trescientos, cuatrocientos años, o a quinientos años, ¿sí?
Que alguien conteste el teléfono, por favor.
Jorge Burón Prieto
Madrid, diciembre de 2024
Publicado en Casapáis 16: Link
Este repositorio se ha conformado a partir de la transcripción en ocasiones literal, en otras parafraseada, de algunas de las respuestas dadas por Roberto Bolaño en una de sus ya mitológicas conferencias, en concreto la del Instituto Cervantes de Londres en marzo de 2003, con motivo de la traducción al inglés de su novela Nocturno de Chile, accesible en el siguiente enlace de YouTube.


Como coincidimos en muchas cosas (excepto en lo de ser escritor, eso es solo tuyo), muchas cosas me han resonado. Como escribes lo que piensas y sientes, resuenas en lo que otros (yo) pensamos y sentimos: eso es precioso, nos (me) hace sentir que no estamos solos en lo que pensamos y sentimos.
Comentaré dos cosas de las cosas que me han resonado:
3. Papá, ¿cuánto vamos a jugar juntos?
- ¿Cuántas lágrimas no habrán salido de tantos padres al escuchar esta pregunta? De mí, muchas.
13. Papá, ¿dónde podría encontrar animales que hablan?
- Ojalá la fantasía, la inocencia, la magia... o existieran o se mantuvieran siempre.
Gracias, Jorge
Tienes una gran capacidad, Jorge, para evocar sentimientos experimentados en tantas y tantas ocasiones. Creo en ti